martes, 15 de noviembre de 2011

New York City





NY, la ciudad a la que vas poco tiempo y ya quieres. En la que te quieres quedar, la ciudad de las oportunidades, a la que no te hace falta pensar si te quieres trasladar, en la que no te aburres. Eso es NY.

Puedes salir sin planes de casa y acabar deleitándote con las obras de un museo, patinando sobre hielo en una de las múltiples pistas o en la más famosa como es la del Rockefeller, en la que puedes subir a un gran edificio y contemplar las vistas, en la que hasta un mísero puente te agradece que vayas y te muestra el sky line de esta moderna ciudad.

No hace falta ir con una guía con planes concretos, puedes acabar en los sitios más recónditos y curiosos, con gente con la que nunca pensarías que te encontrarías. Así es que un día puedes estar en un karaoke en Korean Town o en un restaurante con comida italiana real en frente del Flatiron.

Es una ciudad en la que un americano se pierde y puede llegar a preguntar a 7 personas y que todas sean hispanas y no sepan contestar. Donde la gente te persigue por la calle y los hombres guiñan los ojos a las mujeres en un paso de cebra.

En NY puedes comer a cualquier hora, sin horario definido, y puedes optar por un hot dog en cualquier lugar de la ciudad, donde el tamaño pequeño de las cosas es grande para cualquier extranjero, donde el café no se toma en casa sino andando por la calle.

Puedes encontrarte en medio de edificios en los que los rayos del sol no llegan a pie de calle o, andar unos minutos y encontrarte en un gran parque al que puedes dedicar todo el día caminando y leyendo las placas que hay en cada banco: unas de agradecimiento, otras de amor, otras llenas de recuerdos…

Donde los taxis son amarillos y a los que si tienes dificultad para que paren, las mujeres enseñan un poco la pierna y hay tres taxis esperando. Donde las mujeres entran gratis a cualquier bar y pocas veces tienen que sacar la cartera.

Una ciudad en la que conoces gente en cada rincón, sin problema puedes hablar con alguien mientras esperas a un amigo o esperas el autobús y ya pueden formar parte de tus amigos. Donde da igual de donde seas, qué pienses, que solo te verán a ti.

Un lugar en el que nadie te mira raro, puedes hacer la cosa más extraña que será normal. Donde te sientes como dentro de una película, con los policías persiguiendo a alguien para detenerlo o comiendo donut en frente del coche o desayunando en una cafetería rancia.

Es un sitio donde reina el caos, la suciedad, las prisas, el estrés, donde las ratas (grandes como gatos) conviven con los humanos… Pero que aunque puedas ver ese tipo de cosas, te sigue encantando.

Por todo esto, me parece normal lo que parece tan típico “I love NY”.

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