Cuando somos turistas, vamos a otras ciudades y nos
dedicamos a andar despacio y mirar hacia arriba. Las ciudades ajenas nos
parecen preciosas, que tienen mucho arte… y nos olvidamos de nuestras ciudades,
de nuestros pueblos…
A veces
nos puede parecer bonita nuestra ciudad, la mejor por eso del orgullo de ser
de ese lugar, pero… ¿cuántas veces miramos hacia arriba para descubrir aquellas
cosas que vemos en otros lugares? Como se diría ahora, cuando vamos de “turisteo”
buscamos esa imagen curiosa, bonita, que acabaremos publicando en instagram.
En
ciudades como Barcelona es muy fácil ver estas cosas, incluso a los que son de
allí, pero no se dan valor. Es algo cotidiano. ¿Cuánta gente no ha visitado
algo característico de su ciudad? Como se tiene tan cerca no hay necesidad,
pero si somos turistas somos los primeros que pagamos por entrar a todos esos
lugares.
Es más, acabamos visitando los
lugares simbólicos de nuestra ciudad cuando invitamos a alguien y nos dedicamos
a hacer de guías turísticos. Casi acabamos más sorprendidos que los turistas
por tener esa belleza tan cercana y no saberlo, no haberle prestado atención.
En mi
caso, mi ciudad en Zaragoza. Yo siempre he dicho que mi ciudad no tiene nada,
que es sosa, rancia… pero hace poco comencé a mirar hacia arriba y me di cuenta
que me gusta, que tiene cosas curiosas, que no la he valorado. Hay que
encontrar ese “algo” que tiene cada lugar. Así que os dejo y voy a hacer fotos
de mi ciudad para ponerlas en instagram.