Courbet fue un rebelde irredento. Se revolvió contra el academicismo que era moda y mandato de su tiempo, y le plantó cara con una osadía muy arriesgada: decidió pintar la realidad tal y como era. Y si era fea, pues fea; y si los cuerpos de sus retratos tenían pelos y arrugas, sus pinceles daban fe de ello. Cuando los jueces descalificaron su trabajo, no se arredró. Más bien lo contrario, expuso sus obras bajo el título provocador de "Pabellón de realismo".

Una de sus frases, con las que se puede ver cómo era el carácter de este artista, es: "si dejo de escandalizar, dejo de existir". Esto ahora quizás nos parece una nimiedad, no le vemos el sentido, pero en la sociedad de la época francesa era todo muy academicista, siguiendo unas normas estrictas en lo que se refiere al arte. Por eso destacó tanto Courbet y hoy se le ve como uno de los mejores representantes de la época del Realismo. Pero eso no quiere decir que no disfrutara de su éxito, que lo hizo, no como otros artistas más conocidos como Van Gogh.

3 comentarios:
Pero qué cuadros más bonitos nos pones, Ana de las Marías... Te doy las gracias por demostrarme que sigo teniendo sensibilidad, a pesar de todo lo que han hecho mi facultad y mi carrera para quitármela.
Siento haber sido tan explícita, pero era la única manera de demostrar lo que contaba. Si todo hubieran sido retratos no se vería tan claramente lo que decía, mujer sensible... Pero te comprendo, no es el cuadro que más me motive!
courbet a mi parecer escandaliza la raalidad con la misma realidad, es por eso que es tan rico, ya que muestra lo escencia del ser y lo que mucha gente rechaza ver, es una de mis influencias y creo que su manera de exprezarse sigue siendo igual de escandalosa hoy como lo fue ayer
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